lunes 30 de noviembre de 2009

Amsterdam, una ciudad de ensueño

Cuando empezamos a buscar ofertas de viajes a europa para una escapada romántica, capitales como París, Amsterdam o Venecia sonaban a música en nuestros oídos. El sondeo de ofertas de vuelos pusieron a Amsterdam en el top-one del ranking de favoritos.

Emprendimos entonces la “ardua” tarea de planificar nuestros tres días en Amsterdam: descargamos un plano, nos orientamos en él y empezamos a rastrear qué nos amparaba la ciudad. La adrenalina comenzaba a subir. Leímos artículos del tipo “qué ver en Amsterdam”, “ir de compras” o “museos para todos”, y nombres como Het Koninklijk, Kalverstraat, Leidseplein o Koninklijk se amontonaban en nuestras mentes mientras buscábamos la forma de memorizar aquellos extraños vocablos.

El autobús paró en la misma puerta del hotel. Bajo una nariz rosada de frío, el conductor nos dio los buenos días en holandés. Sonaban como “jude nafons”. En los asientos, rubios cabellos y mejillas rosa se escondían detrás del periódico gratuito. Con los dedos anquilosados, desplegué por enésima vez en aquella mañana el mapa de la ciudad, pues no quería equivocarme de parada. Una voz en megafonía informó que llegábamos a destino: Central Station es el eje principal de la ciudad, el lugar desde donde se articula toda Amsterdam, punto de origen y final.

Bajamos. Con sumo cuidado, cruzamos la calle y tomamos posición: “tenemos que ir hacia la izquierda”, “no, hay que cruzar el puente”, “quizás sea recto...”. Nervios de recién llegados, autobuses a decenas que iban y venían, tranvías coleteando entre dos calles y bicicletas !cientos de ellas! rodando silenciosas, suaves, ligeras como el viento.

Entonces lo vimos claro: Amsterdam no es para empollarla, Amsterdam es para vivirla. Y guardamos el plano, respiramos hondo... y paseamos.

Relajados y con una amplia sonrisa, recorrimos calles de cuento de hadas, apacibles canales que envolvían la ciudad, puentecillos que se arqueaban con graciosas formas. Amsterdam es una ciudad de ensueño, sublime en arquitectura, colmada de historia, rebosante de museos, fresca y jovial, moderna y desenfadada, progresista y sin pudores, libre y respetuosa. En menos palabras: hermosa.

Y así fue como nos dejamos perder entre sus calles, sus canales y sus puentes, descubriendo a cada momento sus secretos y sus bellezas, sin ningún plan, disfrutando del momento, al único ritmo que el que marcaban nuestros pasos. A la vuelta de la esquina nos apareció el colorido Mercado de las Flores, la plaza Dam, el Nieuwendijk -la calle de la moda por excelencia-, la casa de Ana Frank, la que vio nacer a Rembrandt, el Barrio Rojo -con juguetitos sexuales y sus chicas exhibiéndose en los escaparates-, el Palacio Real, el Museo Nacional o Rijkmuseum, el formidable museo Van Gogh, la factoría Heineken...

Amsterdam tiene tanto que ofrecer... dejemos que nos seduzca.


Fotografías: www.mesenlla.com

martes 19 de mayo de 2009

Dali

Situada en la provincia de Yunnan, a 1,900 metros de altitud, y rodeada por una muralla con cuatro puertas de acceso, Dali debió ser una ciudad bonita. Y digo debió, porque actualmente queda poco de esa ciudad. Todo el centro ha sido recientemente reconstruido, sus casas convertidas en tiendas de souvenirs y sus calles perfectamente empedradas para que el viandante pueda pasear sin miedo a embarrarse los zapatos.

Su actual atractivo reside en el hecho de estar cercano al lago Erhai, donde viven diferentes etnias. Si vais los lunes por la mañana al cercano mercado de Shaping, podréis ver la principal etnia, los Bai. Aunque si os da pereza, no os preocupéis, a la entrada de la puerta principal siempre hay algunas chicas con el vestido tradicional dispuestas a fotografiarse, eso si, a cambio de unos yuanes.

Otro atractivo de la zona es San Ta Si (las tres pagodas), podéis llegar en un paseo. Para acceder al recinto hay que pagar 121 yuanes, pero no os preocupéis porque si llegáis cansados os llevaran de una pagoda a otra en un cochecito eléctrico. Lo que no sabemos es si también hay que pagar para subirse a él, porque decidimos no entrar y ver las pagodas desde el exterior.

Nuestro recorrido previsto pasaba por visitar también las ciudades de Lijiang y Zhongdiang. Pero Dali completó nuestro recorrido por China, no teníamos necesidad de continuar visitando “ciudadestiendaderecuerdos”, así que compramos un billete de bus hacia Kunming y un billete de avión hacia Bangkok, para proseguir nuestro viaje.

Los siguientes tres días aprovechamos para enviar a casa todo el material de invierno e hicimos lo que mejor se puede hacer en Dali: disfrutar de sus cafeterías y restaurantes.

Y en Dali nos despedimos de China, un país con una gente encantadora y amable pero con la que cuesta mucho entenderse, sobretodo en los lugares menos turísticos.

Mas información en la web Mesenllà.

(Viaje realizado en octubre, noviembre y diciembre de 2007).

miércoles 15 de abril de 2009

Leshan y Emei Shan

Siguiendo la ruta hacia Kunming, cogemos el bus y nos dirigimos hacia Leshan para ver el impresionante Buda, excavado en la roca delante mismo del río.

Tan solo son dos horas de viaje desde Chengdú y nuestra intención es continuar luego hacia Emei. Así que a la llegada a la estación de buses de Leshan, dejamos las mochilas en la consigna y compramos los billetes para el último autobús que sale hacia Emei.

En la misma salida cogemos el bus número 1 que nos deja delante del recinto donde está el Buda. Este mide ni más ni menos que 71 metros, su construcción duró 90 años y la intención era calmar la furia del río, que había causado muchas muertes de pescadores.

Se ve que lograron su propósito porque los restos de roca res
ultantes de la construcción las tiraron al río cambiando la corriente y siendo desde entonces más segura la navegación.

Una vez visitado el Buda, volvemos a la estación de autobuses y continuamos viaje hacia Emei. Llegamos al cabo de una hora y aprovechamos para comprar los billetes de tren para dos días después marchar a Kunming.

Al día siguiente, de madrugada, decidimos subir a la montaña sagrada y visitar los diversos templos. Quien espere encontrar aqui un lugar sagrado, medio escondido entre las montañas, con un ambiente espiritual, más vale que continue su camino. Pero para quien no le importe que el camino está bien marcado y empedrado, que si te cansas te pueden llevar en palanquín y que te vas encontrando pequeñas paradas con todo tipo de refrigerios, sin duda ha encontrado su lugar.

Y es que los chinos han convertido este lugar en una gran atracción turística donde esperan recaudar millones de yuanes al año, perdiendo así su encanto como montaña mística y conviertendose en un nuevo negocio a explotar. Y ya van...

Y por último una advertencia, ¡¡tened cuidado con los monos!!.


Mas información en la web Mesenllà.

(Viaje realizado en octubre, noviembre y diciembre de 2007).

miércoles 1 de abril de 2009

Chengdu

Viajar por China en tren nocturno te permite ganar tiempo: los trenes son cómodos, limpios y puntuales. Así que llegamos a Chengdu descansados y con ganas de conocer la ciudad.

Pero antes hay que buscar alojamiento. Nos decidimos por el Chengdu Mix Hostel, 70Y la doble con baño compartido, pero está lleno y tan solo nos hacen la reserva para dentro de dos días. Así que mientras, nos alojaremos en el Dragon Town International Youth Hostel, un hostel muy bonito pero mucho mas caro ya que la habitación nos cuesta 180Y.

En el hostel conocemos a dos vascos que han estado haciendo alpinismo y con los que compartiremos algunos dias de viaje.

Dedicamos el resto del dia en conocer el centro de la ciudad, con altos y modernos edificios y centros comerciales de lo mas “fashion”. Aprovechamos tanta modernidad para comer en el Pizza Hut y pasear por la zona.

Al dia siguiente visitamos el Wenshu Temple, monasterio budista de la dinastía Tang. Su interior es muy bonito, tranquilo y lleno de fieles. Está situado en un antiguo hutong, hoy totalmente reformado en tiendas de souvenirs. Aún y así, el lugar es bonito y tranquilo para pasear sin el agobio constante del tráfico, así que decidimos comer aqui.

Por la tarde visitamos el Chengdu Aidao Nunnery (o convento de monjas budistas) un poco más al sur del Wenshu Temple. Llegamos justo a la hora de la oración: las monjas, vestidas con túnicas naranjas, cantan las oraciones. Es muy interesante de ver y en la tienda anexa podéis comprar un CD con su música. Muy recomendable.

A la mañana siguiente cogemos un taxi y nos trasladamos al Chengdu Mix Hostel. Así como en el anterior hostel el ambiente era frío, aquí es todo lo contrario. Muy buen ambiente y lleno de mochileros.

Dejamos las mochilas y marchamos a ver el centro de reproducción de osos pandas. La visita es muy interesante pudiendo ver, además, otras especies de osos.

Los dos siguientes dias los pasamos paseando por la ciudad y el hutong de los monasterios, para continuar después nuestro viaje, hacia Leshan y Emei.

Mas información en la web Mesenllà.

(Viaje realizado en octubre, noviembre y diciembre de 2007).

martes 24 de marzo de 2009

Chang'an - Xi'an

Chang'an era el inicio o el final, según se mire, de la Ruta de la Seda. Durante su época de esplendor, esta ciudad se podía comparar a Roma, llegando a ser la mayor del mundo con más de un millón de habitantes.

Actualmente tan solo queda de esa ciudad su antigua muralla y el barrio musulmán, prueba evidente que no fué solo comerció lo que se intercambió en esa ruta, sino también religión, gastronomía, costumbres...

Aquí hay la mezquita más grande de China, situada lógicamente en pleno barrio musulmán. Este, hierve de actividad al ponerse el sol, cuando la calle se llena de paradas de kebabs, pequeñas tiendas, chicas preparando crepes de verduras...

Ellos llevan un gorro blanco en la cabeza y ellas un pañuelo, y los rótulos de algunas tiendas son verdes y con la media luna del Islam pintada.

Con el fin de la Ruta de la Seda, Xi’an inicio su declive hasta que en 1974 se descubrieron los Guerreros de Terracota: más de 7.000 figuras de guerreros y caballos de terracota a tamaño real, que fueron enterrados primer emperador de China, de la Dinastía Qin, (Qin Shi Huang) en 210-209 a. C. Este ejército fue enterrado en formación de batalla en tres fosos, un kilómetro y medio al este de la tumba del Emperador, que se encuentra a 33 km de Xi'an. Desde el año 1987 está considerado como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

Así que después de un día de ociosidad esplendorosa y alimentación insana (McDonald’s), pero que alegra el corazón y el alma, decidimos ir a ver los guerreros. Para ir tomamos el bus de color verde, que sale al lado de la estación de tren.

La China recibe mucho turismo, pero el 80 o 90 por ciento es turismo chino. Esto quiere decir que todo el mundo viaja en paquetes cerrados y que todo esta preparado para ellos. La infraestructura turística que pedimos los occidentales es otra: para nosotros la modernidad y el eco-turismo significa poder llegar en bicicleta a los lugares, paseando tranquilamente. Para ellos la modernidad es llegar en autobús y caminar por una gran avenida a rebosar de tenderetes de recuerdos y souvenirs varios.

Intentar esquivar las tiendas de souvenirs es tarea imposible. Para llegar a la entrada del museo, hemos tenido que caminar durante unos treinta minutos por la gran avenida que siempre precede a los grandes monumentos turísticos chinos y esquivar otras decenas de vendedores (agua, frutas, souvenirs... incluso equipaje !!!).

Desde la taquilla, hemos tenido tenido que caminar durante más de media hora por un jardín inmenso que han montado. Si no quieres caminar no hay problema, pues hay cochecitos eléctricos que te llevan.

Ya estábamos cansados cuando finalmente llegamos ante el primer edificio faraónico, donde hay una docena de pantallas gigantes conectadas en circunferencia que explican la historia de los guerreros, su construcción por el emperador y la posterior destrucción por otro emperador. Muy interesante.

El siguiente recinto muestra la fase en que se encuentran los trabajos de restauración. Hay decenas de guerreros rotos y medio enterrados entre los escombros, tal y como los dejó el último emperador que descubrió la tumba. Aún se pueden ver restos de ceniza del incendio y del saqueo.

El otro recinto alberga los 6.000 guerreros, más de la mitad están todavía enterrados. Impresionante, de verdad. Son a escala casi real, 1.86 m, todos diferentes, la cara, el peinado, la vestimenta. Se puede llegar a ver las diferentes etnias que componían este ejercito, por las facciones de la cara y la forma de recoger el cabello. Se han encontrado más tumbas en toda la geografía china, pero esta es la que tiene un número mayor de guerreros.

En otro recinto están los guerreros que formaban la guardia personal del emperador, la calidad es aún mejor, las lineas de la cara y la ropa mucho más detallada y perfecta.

El último día hemos hecho unas pocas visitas mas para la ciudad, visitando la Gran Pagoda del Ganso Salvaje, construida en 652 DC. Contiene una gran columna de escrituras budistas que se obtuvieron de la India por el eminente monje Xuanzang, que en el año 629 partió en peregrinaje a la India, de donde volvió en abril del año 645 con gran cantidad de textos en sánscrito, aumentando así considerablemente la cantidad de literatura budista disponible en China.

Mas información en la web Mesenllà.

(Viaje realizado en octubre, noviembre y diciembre de 2007).

miércoles 11 de marzo de 2009

Xiahe, monasterio de Labrang

El camino desde Tongren a Xiahe es una pequeña aventura. Hemos tenido que subir al autobús a empujones, combatiendo con tibetanos y chinos y sus respectivos sacos y cajas. Los asientos son diminutos y tenemos que hacer las 5 horas de trayecto girados hacia el pasillo.

Dentro del autobús hace un frío intenso, llevamos puesta la chaqueta, los guantes y la gorra. En los pies llevamos dos pares de calcetines y bajo los pantalones, otros de interiores. Es lo que hacen ellos para combatir el frío y ha sido muy buena idea comprarlos.

El paisaje es precioso, las cumbres nevadas se esconden detrás de las montañas que nos rodean y de vez en cuando se dejan ver. A una altura de 3.300 metros vemos los yaks pastando por el borde de la carretera, algunos pasean por el pueblo. En una parada, comemos un yogur casero recién hecho, quién sabe si con leche de vaca o de dri - hembra del yak -.

El monasterio de Labrang, junto con el de Kumbum, es uno de los seis monasterios de la orden Gelupka. Son los dos que se encuentran fuera de la Región Autónoma del Tíbet. Antes de la Revolución Cultural, llegó a tener 4.000 monjes y mas de 100 pequeños monasterios. Durante la Revolución Cultural muchos templos fueron arrasados y sus monjes encarcelados y torturados. En la actualidaad quedan tan solo 12 monasterios que albergan a unos 1.300 monjes.

Dentro del recinto monástico hay un pueblo entero, lamaserías, templos, salas de oraciones y escuelas de estudios superiores de teología, astronomía y filosofía. El complejo nace en la falda de la montaña y se extiende hasta el río. Los templos de mas al norte parece que estén enclavados en la roca, las paredes están pintadas en armonía con el terreno, del mismo color que la tierra. Algunos son blancos, con las ventanas, los techos y bordillo del tejado bien guarnecido.

Aquí la kora tiene una longitud de 3 Km, impresionante. Decidimos comprobar su dureza e intentamos seguir los monjes, hombres y mujeres, niños y viejecitos, con la intención de hacer girar todos y cada uno de los 1174 molinillos y dar las tres vueltas de rigor dentro y fuera de cada templo. Antes de finalizar el primer muro, ya estamos cansados y con el brazo derecho dolorido.

Casi todos nos avanzan, saludando y aprobando nuestra kora. El sol ya se ha puesto y cada vez hay más gente haciendo sus oraciones. Ya vamos por la falda de la montaña, por la mitad más o menos. Un monje anciano nos ayuda, indicándonos el camino a seguir.

El monje para a descansar y le pasa el relevo a una tibetana, viejecita también. Lleva el pelo con dos trenzas que se unen entre ellas a la altura de la cintura. Es ya de noche y el final de la kora parece que no llega.

Justo antes del final, hay varios templos que hay que recorrer tres veces por fuera y tres por dentro. Cuando acabamos estamos cansados y mareados, pero satistechos. La mujer nos da la mano y se despide. Regresamos al hotel con el alma purificada y contentos por haber acabado.

Cerca del hotel, vemos una pequeña parada donde una china de la etnia Hui vende pan, el mismo pan que podeis encontrar en Estambul, Samarkanda u Osh. Sin duda, un vestigio de la Ruta de la Seda.

Al dia siguiente visitamos otra vez el monasterio y asistimos a la recitación de mantras, para luego continuar nuestro viaje hacia Lanzhou. Así que este és nuestro último contacto con la cultura tibetana, en este viaje.

Mas información en la web Mesenllà.

(Viaje realizado en octubre, noviembre y diciembre de 2007).

miércoles 4 de marzo de 2009

Repkong (Tongren)

La carretera bordea el río y se rodea de montañas bajas y peladas. Al pasar una curva pronunciada el paisaje nos deleita con un pequeño chorten rodeado de banderolas de oración. Mas adelante, una estupa blanca decora la curva del río y unas inscripciones en tibetano, adornan unas piedras dispuestas al lado de la carretera.

Aunque el gobierno chino haya decidido rebautizar esta provincia como Qinghai, no debemos olvidar que estamos en la región de Amdo, en pleno Tibet.

Nuestro destino és Repkong, donde se encuentra el convento de lamas de Longwu Si, que consta de varios templos y monasterios de la orden del Gorro Rojo.

En el interior familias, jóvenes y ancianos hacen la kora. Algunos se santiguan y luego se arrodillan para finalmente estirase en el suelo con los brazos extendidos hacia delante. Se ponen de pié, dan tres pasos y vuelven a estirarse en un ritual que se repite hasta finalizar la kora o circuito ritual.

En las pequeñas tiendas próximas al monasterio, se pueden encontrar fotografías del Dalai Lama y del Karmapa, imposibles de encontrar -bajo castigo- en la Región Autónoma del Tibet. Unos monjes nos comentan que aquí no hay ningún problema. Extraña la política que emplea el gobierno chino sobre el mismo tema, en regiones vecinas.

Al día siguiente visitamos el monasterio de Wutun Si, situado a 6 Km. Ocho estupas blancas alineadas flanquean la entrada y dan la bienvenida al peregrino. El complejo es todo un pueblo: se pueden ver mujeres limpiando la casa, monjes llevando cubos de agua y visitar pequeños talleres donde pintan thangkas. Una madre nos da en brazos a su hijo para que lo sostengamos mientras termina de barrer. No parece que al niño le importe demasiado.

Visitamos uno de los templos donde presenciamos la recitación de mantras por parte de un monje, delante de un Buda de grandes dimensiones. Está acompañado de Bodhisattvas, con las piernas cubiertas de khatas -pañuelos de seda blanca- señal de buena suerte y de amistad.

Por la noche cenamos otra vez en el restaurante Art Cooking, regentado por una joven tibetana que prepara unos platos deliciosos. Charlamos con unos monjes, que dan la impresión de tener tanto interés en la cocina tibetana como nosotros.

Repkong es uno de los lugares que mas nos han gustado de nuestro viaje. Se trata, sin duda, de una alternativa al Tibet al no tener los extranjeros restricción alguna por parte del gobierno chino.

Mas información en la web Mesenllà.

(Viaje realizado en octubre, noviembre y diciembre de 2007).